RESIDUOS ORGÁNICOS Y SISTEMAS DE COMPOSTAJE

Los residuos orgánicos a tratar son todos aquellos provenientes principalmente de plantas alimenticias.
Su estado puede ser solido, semisólido o liquido, no deben estar mezclados con otro tipo de residuos contaminantes, metales pesados u otros agentes contaminantes. Entre los mas comunes podemos encontrar barros de plantas de tratamiento, líquidos orgánicos o sólidos de scrap de producción.

Los diferentes sistemas de compostaje de residuos pretenden conseguir en todos los casos una aireación óptima y llegar a las temperaturas termófilas, pero difieren en el grado en que consiguen sus objetivos.

Un aspecto que no hay que olvidar es la eliminación de los microorganismos patógenos durante el proceso, ya que muchos de los residuos a compostar pueden contenerlos, por lo que se considera un sistema efectivo aquél que además de transformar toda la materia, la ha sometido durante un tiempo suficiente a las condiciones consideradas como letales para los citados microorganismos. Si el compostaje es aeróbico y se realiza correctamente, las temperaturas que se alcanzan, junto con la competencia por los nutrientes, el antagonismo microbiano y los antibióticos producidos por algunos microorganismos favorecen la eliminación de la mayor parte de microorganismos patógenos presentes durante el proceso.

Los sistemas de compostaje se pueden clasificar en dos grupos:
A. Sistemas abiertos. (ultilizado por Biocom) Es el sistema más generalizado. Se basa en la realización de pilas (agrupamiento de residuos en montones que generalmente adoptan forma triangular, con una altura recomendada menor de 2,7 metros, y sin una limitación en cuanto a su longitud) con diferentes sistemas de aireación. Los materiales a compostar se deben apilar sin que se compriman excesivamente para permitir que el aire quede retenido. Los montones o pilas pueden ser aireados por volteo. La frecuencia de los volteos depende del tipo de materiales a compostar, de la humedad y de la rapidez con la que se desea que se realice el proceso; para establecer esta frecuencia es preciso controlar la temperatura de la pila o bien fijarse si se desprenden malos olores.

B. Sistemas cerrados. Se basa en la utilización de un reactor o digestor. Los principales sistemas cerrados de compostaje son: en tambor, en túnel, en contenedo y en nave. Son sistemas que tienen unos costos de instalación superiores al de las pilas, pero presentan la ventaja de permitir un control total de las condiciones necesarias, son más rápidos y requieren menos espacio para tratar el mismo volumen de residuos. Normalmente el compost que se produce en el interior del reactor no alcanza un correcto estado de maduración, por lo que posteriormente se le somete a un proceso de compostaje en pilas de poca duración que recibe el nombre de maduración.

La transformación de la fracción orgánica de los residuos a través de técnicas de compostaje constituye un adecuado procedimiento para estos residuos, evitando los riesgos de contaminación que pueden provocar otras alternativas como la incineración y los rellenos sanitarios.

El producto final del compostaje es un material parecido al humus del suelo, denominado compost.

Todo ello, sumado a la posibilidad que tienen las industrias que se rigen por las normas ISO 14000 de reciclar sus residuos orgánicos bajo este sistema y que no les compute como residuo, hace que el compostaje se plantee en la actualidad como una de las mejores alternativas para la gestión de residuos de naturaleza orgánica, incluidos los residuos sólidos urbanos.



 





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